La ciudad de Cartagena es el balneario costero más cercano a Santiago (capital de Chile). Llegar a ella desde la capital no tarda más de 90 minutos en vehículo sea particular o de transporte público por modernas carreteras.
Su cercanía es por ende una de sus principales cualidades que, lamentablemente juega en su contra entrado el periodo estival en este hemisferio, pues es superpoblado por viajeros santiaguinos que copan su infraestructura turística, calles y playas. Pero en invierno la situación es distinta, gratamente distinta. Su clima es benigno, agradablemente templado a pesar de estar en invierno, sus temperaturas no bajan demasiado, llueve pocas veces y el agua caída se disipa en poco tiempo por sus calles inclinadas rumbo al mar.
Cartagena en invierno es una ciudad acogedora. Posee una variada infraestructura turística con mucha disponibilidad de habitaciones, en residenciales, departamentos y casas completas disponibles. Sus restorantes ofrecen distintos y económicos menus. Su comercio en general funciona ofreciendo todo lo que un turista pueda necesitar, desde productos artesanales hasta tiendas ciber para acceder a internet.
Lo mejor, eso si, son sus paisajes. Pincelados por el gris invernal se resaltan los colores de sus calles y la belleza de sus playas. Una pequeña, llamada "Playa chica", rodeada por roquerios golpeados incesantemente por el mar, una grande conocida como"Playa Grande" que permite una larga caminata por el costado del mar, sobre su suave arena gris. Una antigua y sólida costanera peatonal las une, en donde resalta una otrora monumental arquitectura. A su costado hay variedad de comercios.










Camino a Tumba Poeta Vicente Huidobro
Tumba Vicente Huidobro

Quien disfruta de la arquitectura encontrará en Cartagena una esplendida colección de estilos en sus casonas, que hablan del pasado rico y aristocrático del primer balneario hitórico chileno. En su mayoría son utilizadas hoy en día como residenciales, así que también puede el aventurero alojarse en sus aposentos.
Y si ya ha recorrido la ciudad con sus coloridas callejuelas y pasajes, cansado de el rugir monocorde del océano Pacífico, puede caminar tan solo un poco para conocer la tumba del poeta chileno (y del mundo) Vicente Huidobro, ubicada a unos pocos kilómetros de la costa, sobre cerros de paisaje boscoso, con una privilegiada vista de la ciudad completa, el mar y paisajes de los alrededores.
Caminando un poco por su Playa Grande hacia el norte, Cartagena ofrece una singular sorpresa, La Laguna de Cartagena, hermoso Santuario Natural ubicado en pleno sector urbano, al costado del borde costero. Posee una gran variedad de aves migratorias y mamiferos. Destacan la presencia de Coipos, especie protegida y el majestuoso Cisne cuello negro. En este Humedal Costero es posible disfrutar de un hermoso paseo particular o de alguna visita guiada por alguno de sus guardaparques. Su entrada es liberada. Bien merece una visita de algunas calmadas horas.
Si todo eso no lo convence, recuerde que desde Cartagena se puede acceder con facilidad al resto de las playas del conocido "Litoral Central" chileno, como "Las Rocas de Santo Domingo", "El Tabo", "Algarrobo", y como no nombrar "Isla Negra", con la casa museo del poeta chileno Pablo Neruda.





